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San Isidro Labrador, patrón de Madrid

[ A93 ]

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Características de San Isidro Labrador, patrón de Madrid

  • Imagen fabricada de manera artesanal.
  • Realizada en pasta madera.
  • Acabado policromado. 
  • Incluye aureola dorado de metal. 
  • A la venta en 20, 30, 40, 50, 60, 80, 100, 120, 140 y 160 cm.
  • Ojos de cristal.
  • Se representa a San Isidro con la mano derecha al pecho y en la mano izquierda la reja de un arado de mano.
  • El Santo está vestido con indumentaria propia de los labriegos antiguos de Castilla: sayo con botones que lo ajustaban al pecho,  calzón corto, polainas anchas y cerradas en la rodilla, y cuello de la chaqueta decorado con una lechuguilla.

 

Información de San Isidro Labrador

San Isidro, cuyo nombre era Isidro de Merlo y Quintana nació en la ciudad de Madrid. Procedía de una familia de labradores y continuó la tradición familiar dedicándose al campo y a su cultivo como sirviente de Don Iván de Vargas, hidalgo y caballero de uno de los más limpios linajes madrileños, los Vargas.
San Isidro nace en la villa madrileña entorno al año 1075 bajo el gobierno de Alfonso el Bravo, rey de Castilla, León y Galicia. Su vida será larga y próspera en hechos y milagros con lo que se gana una gran devoción del pueblo. Esto, unido a su inmensa caridad cristiana y una vida humilde y entregada al campo, le hicieron merecedor de ser patrón de los labriegos y agricultores y de su ciudad natal, Madrid. Siendo su día de celebración el 15 de Mayo.
Los historiadores creen que fue bautizado en la iglesia de San Andrés, y pasó los años de su infancia en Madrid, donde visitaba con asiduidad a de Nuestra Señora de la Almudena. En su juventud se traslada a Torrelaguna, ciudad cercana a Madrid, donde conocerá a la que será su esposa María de la Piedad, mujer que procedía de Uceda (Guadalajara). María también será venerada en los altares como Santa María de la Cabeza.
Es en estos años donde comienza su relación con el agua y las fuentes, labrándose una gran fama como zahorí.
Aproximadamente en el año 1109, Iván de Vargas pide a San Isidro que se mude de nuevo a la villa de Madrid donde el caballero madrileño tenía grandes posesiones. San Isidro, ya casado, accede y se aloja junto a su esposa en una de las viviendas de su señor, junto a la iglesia de San Andrés.
Tras años de notable labor, San Isidro muere en su casa de Madrid con una edad cercana a los noventa años.
Tras la muerte de San Isidro en la villa madrileña, su cuerpo incorrupto descanso en varias moradas. En un primer momento el santo reposa en la Iglesia de San Andrés. Ya en el siglo XV se levanta una capilla dedicada a San Isidro en la misma ciudad de Madrid y sus restos son trasladados allí. Finalmente el cuerpo fue trasladado a la Real Iglesia de San Isidro de Madrid donde descansa actualmente.
Son muchos y muy variados los milagros que se le atribuyen al patrón de Madrid. Cabe destacar que la mayoría de ellos están relacionados con el agua y los manantiales, elementos que estarían siempre presentes a lo largo de su vida.
Uno de los milagros más destacados se produjo durante un año que una extrema sequia azotó los campos de Madrid. San Isidro, temiendo por las cosechas de su señor, golpeó la tierra con su hazadón haciendo brotar un manantial en los cultivos. Se dice que la abundancia del agua era tal que llegaba abastecer a la ciudad de Madrid entera. Es este mismo manantial el que curó al rey Felipe III de una gravísima enfermedad.
Cuenta la tradición, que por su gran labor en el campo, surgieron gran número de envidiosos que se dedicaron a calumniarle ante su señor. Don Iván de Vargas, dispuesto a saber la verdad, fue a los campos madrileños donde San Isidro desarrollaba su labor. Vio el caballero que San Isidro trabaja incansable, salvo los escasos momentos que se dedicaba a rezar. Incluso en estos momentos de oración, los bueyes seguían haciendo surcos en el campo guiados por ángeles celestiales.
También la historia nos habla de su inmensa caridad y amor por la naturaleza a través de sus vivencias en el día, como cuando sembrando trigo lanzaba algunos granos de simiente fuera del surco para que los pájaros y a las hormigas pudiesen alimentarse “Para todos da su Divina Majestad”. O cuando el patrón de Madrid iba al molino donde había de triturar el trigo cosechado, daba la mayor parte del cereal a los pobres que encontraba por el camino.
San Isidro fue beatificado por Paulo V el 14 de junio de 1619 y canonizado el 12 de marzo de 1622 por Gregorio XV, junto a San Felipe Neri, Santa Teresa de Jesús, San Ignacio de Loyola y San Francisco Javier, aunque la bula de canonización no fue publicada hasta 1724 por Benedicto XIII. El 15 de mayo es día de su festividad puesto que fue en este día en que pueblo de Madrid supo que Su Santidad había Beatificado a San Isidro.
En Madrid, la localidad natal de San Isidro, se celebra una romería en torno a la ermita erigida en su honor en la Pradera de San Isidro, junto al Río Manzanares en el Distrito de Carabanchel. También se celebran en su nombre desde 1947 uno de los festejos taurinos más importantes del mundo, la Feria de San Isidro.
La festividad de San Isidro no es exclusiva de Madrid, a lo largo de la geografía española otras muchas localidades celebran a este gran Santo Cristiano como puede ser Tenerife con especial relevancia la celebración de Los Realejos, en numerosos pueblos andaluces, en Yecla, en Dueñas, etc…...