La Exaltación de la Santa Cruz, símbolo de Cristo

La Cruz símbolo de Cristo

La Cruz de Cristo es uno de los símbolos más universalmente reconocido. Las imágenes religiosas de Cristo en la Cruz son reconocibles por cualquier persona del mundo. Tanto los cristianos como aquellos que no profesan la fe verdadera reconocen la Cruz como símbolo de Cristo, símbolo del amor de Nuestro Padre Jesús por toda la humanidad. 

Cristo se sacrificó por todos nosotros. Soportó el odio, la envidia y la mofa de los hombres. Cargó con la Cruz penosamente sintiendo su peso sobre los hombros. Llevó su pesada carga al monte Golgotá dónde fue Crucificado. Cristo padeció el tormento de la Crucifixión y finalmente murió en la Cruz para vencer a la muerte. Tras todo su padecimiento resució de entre los muertos para darnos la vida eterno. Los cristianos conmemoramos la Pasión de Cristo durante la Semana Santa y su Resurrección encendiendo el Cirio Pascual

Una de las fechas más importantes dentro del calendario litúrgico cristiano relacionado con la Cruz es el día 14 de Septiembre. Esta fecha celebramos la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

La Santa Cruz, origen de la veneración

La Santa Cruz y su relación con los cristianos comenzó el mismo día en el Jesús vivió su Pasión. En ese momento se originó un vínculo entre la figura de Jesús y la Cruz, ya que este fue el herramienta que Nuestro Señor empleó para perdonarnos nuestros pecados y darnos concedernos la vida eterna.

Según nos cuenta la historia, hasta el siglo III no extendió de manera definitiva hacer la señal de Cruz para evitar las tentaciones del diablo. Según sabemos este hecho se los debemos a San Antonio Abad, el ilustre padre del Monaquismo. San Antonio Abad pasó una gran parte de su vida en el desierto, llevando una vida ermitaña. Durante esta etapa el diablo le tentó con todo tipo de cosas. La fe de San Antonio Abad era fuerte, inquebrantable. El diablo trató por todos los medios de romper su fe y no paró de tentarle. Un día, cuando el Santo soportaba la presencia maliciosa del diablo, el San Antonio Abad pensó en hacer la señal de la Cruz. Con este gesto San Antonio Abad le mostró al diablo la presencia de Jesús. En ese momento el diablo huyó despavorido. La Cruz, a partir de ese momento, fue el escudo de San Antonio Abad contra el diablo. El Santo durante sus muchos años de evangelización mostró a sus discípulos el poder de la Santa Cruz.

San Antonio Abad dijo: "El demonio teme al ayuno, la oración, la humildad y las buenas obras, y queda reducido a la impotencia ante la señal de la Cruz".

La Exaltación de la Santa Cruz, fiesta el día 17 de Septiembre

El día 17 de Septiembre conmemoramos el día de la Exaltación de la Santa Cruz. Esta fiesta tiene su origen un acontecimiento de gran importancia en el año 628.

Según nos cuenta la historia, en el siglo IV, la Emperatriz Santa Elena encontró la Cruz en la que había muerto Cristo. Esta Cruz permaneció en Jerusalén hasta el año 614. En este año los persas conquistan la ciudad de Jerusalén y roban la Santa Cruz. Este hecho supone un duro golpe para todos los cristianos. La Santa Cruz es un símbolo de Cristo de gran importancia.

El día 17 de Septiembre del año 628 el emperador Heraclio retorna a Jerusalén con la Santa Cruz en su poder. Había conseguido recuperar la Cruz de manos de los persas para regocijo y alegría de todos los cristianos.

Para celebrar tal hecho, el emperador Heraclio decide imitar a Nuestro Señor Jesucristo portando la Santa Cruz en procesión. Para tan magno acontecimiento el emperador Heraclio se viste con sus mejores galas. Se engalanó con los ropajes y joyas reales, con los símbolos del emperador.

Heraclio pidió a sus sirvientes que le ayudasen a coger la Santa Cruz y que se la pusiesen al hombro, tal y como había hecho Jesús. Una vez que la tuvo colocada, trató de caminar con ella haciendo su particular Vía Crucis. El emperador quiso dar el primer paso pero sus pies no le obedecían, era incapaz de avanzar.

A su lado se encontraba Zacarías, Obispo de Jerusalén. Zacarías era un hombre sabio y devoto y viendo que el emperador no podía avanzar rápidamente se dio cuenta de lo que sucedía. El emperador había puesto sus galas de reinar, esta ostentación era algo totalmente contrario a la humildad que Jesús había predicado a lo largo de su vida. Zacarías le dijo al emperador que si quería imitar a Jesús, debía imitarlo en todo, debía despojarse de sus ropas de rey y adoptar la vestimenta de servidor.

El emperador Heraclio, dándose cuenta de que todo lo que decía Zacarías era cierto, apoyó la Santa Cruz y se despojó de toda su ropa de rey, se quedó únicamente con una humilde alba blanca. De nuevo cogió la Santa Cruz, y en esta ocasión pudo avanzar sin problemas ante el gozo de todos los presentes.

Después de este día, se decidió repartir la Santa Cruz entre varias iglesias y monasterios de todo el mundo para evitar su robo.

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