La fiesta del Bautismo del Señor
La fiesta del Bautismo del Señor
Fiesta con la que terminamos la Navidad. Ya se pueden retirar los símbolos navideños y se deja paso a ese tiempo tan importante del Año litúrgico llamado "Tiempo ordinario".
Hasta el tiempo de Cuaresma viviremos intensamente la Liturgia de este tiempo "ordinario". Y después de Pentecostés reemprenderemos este tiempo hasta el final del Año litúrgico, con la fiesta de Jesucristo Rey del Universo. Del Niño recién nacido pasamos a la contemplación del que ha sido enviado por el Padre, con la Fuerza del Espíritu Santo, para anunciar el Evangelio: la Buena Noticia gozosa de Jesús, y pasar haciendo las "obras" que el Padre quiere. Hoy contemplamos una "teofanía", una manifestación de Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo: "Apenas salió del agua, vio rasgarse el cielo y al Espíritu Santo bajar hacia Él como una paloma. Se oyó una voz del cielo: "Tú eres mi Hijo amado, mi predilecto" (Mc 1,11).
Hoy podemos comenzar la celebración de la Eucaristía con el rito de la aspersión con agua bendecida, que nos habla de nuestro Bautismo, vida nueva-conversión. El Bautismo para nosotros como para Jesús es el comienzo de un camino, de una misión: anunciar la Buena Noticia gozosa del Evangelio y hacer las obras que el Padre quiere.