Acetre litúrgico dorado | 20 cm. de altura

Acetre litúrgico dorado | 20 cm. de altura
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Acetre e hisopo dorados

  • Acetre con 30 cm. de altura total.
  • 20 cm. de altura hasta el asa. 
  • 16 cm. de diámetro.
  • Fabricado con metal pulido de color dorado.
  • Acetre con pie con decoración en relieve.
  • Decoración cincelada con motivos vegetales en copa y fuste.
  • Acetre con cubeta interior extraíble para facilitar la limpieza.
  • Precio de venta no incluye hisopo. 
  • También a la venta juego de acetre e hisopo litúrgico. 

Acetre e hisopo litúrgicos

El acetre y el hisopo son un conjunto de dos piezas de orfebrería litúrgicas que empleado habitualmente por los sacerdotes. El acetre es el recipiente que contiene el agua bendita. El hisopo es el instrumento con el que se asperja (se esparce) el agua bendita sobre personas, lugares u objetos.

El agua bendita es símbolo de purificación, la protección divina y, muy especialmente, la memoria del Bautismo.

En su forma más común, el acetre es un cubo o cubeta con asa, pensado para transportar el agua con estabilidad y sin derrames. El hisopo, por su parte, suele ser una estructura con un mango unido a unas cerdas o depósito perforado, por lo general con forma esférica, que almacena el agua y la deja caer al sacudirlo con suavidad.

En algunas tradiciones locales o celebraciones solemnes, el hisopo puede ser también un manojo de ramas (boje, laurel u otras), recordando formas antiguas de aspersión, antes de que se generalizaran los modelos metálicos que es usan en nuestros días.

Estos objetos se emplean sobre todo en bendiciones y en ritos de purificación. El gesto de aspersión con agua bendita es un recordatorio de que Dios santifica, protege y llama a la conversión. El agua bendita nos evoca a la gracia bautismal, a la petición de purificación y a la súplica de protección divina.

Etimología del acetre e hisopo

  • Acetre

En el uso litúrgico hispano, la palabra acetre hace referencia al recipiente para el agua bendita destinada a las aspersiones. La palabra cuyo origen se relaciona con el término latino sítula, que significa “cubeta” o “calderillo”.

El acetre contiene y transporta el agua bendita

  • Hisopo

El término hisopo hace referencia a la una planta (muy presente en el lenguaje bíblico) que según las Sagrada Escrituras se empleaba para realizar rituales relacionados con la bendición.

El hisopo permite asperjar de manera ordenada y visible.

Historia, origen y evolución del uso

La aspersión con agua como signo de purificación tiene un trasfondo muy antiguo: en la Biblia aparecen ritos con agua (y también con sangre) asociados a la purificación y a la alianza. Con el paso de los siglos, la Iglesia fue configurando el uso del agua bendita en celebraciones y bendiciones, y con ello se consolidó el empleo de recipientes y “aspersorios”.

Durante la Edad Media, además de instrumentos metálicos, se documenta el uso de ramas o manojos vegetales para asperjar. Con el tiempo se impusieron formas más estables: el hisopo con cerdas o con depósito perforado, y el acetre como calderillo portátil y resistente, apto para el servicio del altar y para procesiones o bendiciones fuera de la iglesia.

Método de uso (cómo se usa en la práctica)

  1. Se coloca el agua bendita en el acetre.
  2. El celebrante toma el hisopo y lo introduce brevemente en el acetre para cargarlo de agua.
  3. Se asperja con un gesto corto y controlado, normalmente con un movimiento de muñeca, evitando empapar y procurando una dispersión digna. El gesto busca ser sobrio y expresivo a la vez.
  4. Tras el uso, se deja el hisopo en un lugar adecuado (a veces junto al acetre), cuidando de no gotee sobre el suelo o los corporales.

Momentos habituales de uso

1) Aspersión dominical en la Misa. En algunos domingos, especialmente en el tiempo pascual, la aspersión con agua bendita puede sustituir el acto penitencial, subrayando la memoria del Bautismo y el llamado a vivir como bautizados.

2) Exequias (funeral). La aspersión sobre el féretro (y a veces sobre la asamblea) expresa la esperanza cristiana y recuerda que el difunto fue incorporado a Cristo por el Bautismo.

3) Bendiciones de personas, lugares u objetos. Es frecuente en bendiciones de casas, en ciertos ritos de dedicación o bendición de espacios, y en bendiciones de objetos de devoción, cuando el ritual lo prevé.