Hisopo litúrgico 17 cm. con estuche dorado

Hisopo litúrgico 17 cm. con estuche dorado
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Hisopo de 17 cm. con estuche

  • Instrumento litúrgico de 17 cm de largo.
  • Cabezal esférico hueco perforado para retener y distribuir agua bendita.
  • Fabricado en latón chapado en oro.
  • Bandas decorativas en relieve que mejoran el agarre.
  • Tapa superior con rosca.
  • Hisopo a la venta en dos acabados:
    • Chapado oro. 
    • Tono plateado. 
  • Funda de cuero sintético en color negro.

¿Qué es el hisopo?

El hisopo es un instrumento litúrgico diseñado para sacerdotes y diáconos en la administración de agua bendita.

Este modelo de hisopo combina funcionalidad con elegancia: el latón chapado en oro responde a la tradición de materiales nobles en la liturgia, el sistema de tapa roscada facilita el manejo sin derrames, y el estuche de cuero sintético facilita su conservación. 

Historia y origen del hisopo en la tradición cristiana

La historia del hisopo como instrumento litúrgico comienza en Éxodo 12:22, donde Moisés instruye al pueblo de Israel sobre la Pascua:

"Y tomad un manojo de hisopo, y mojadlo en la sangre que estará en la vasija, y rociad el dintel y los dos postes con la sangre que estará en la vasija; y ninguno de vosotros salga de las puertas de su casa hasta la mañana."

Este acto de rociar marca las casas que serán protegidas del ángel de la muerte, estableciendo una dimensión teológica que pervive hoy en día. 

En Levítico 14:4-7, el hisopo aparece en protocolos de purificación ritual muy precisos, donde el sacerdote hace "siete aspersiones sobre el que ha de ser purificado de la lepra". El número de aspersiones subraya la importancia del gesto.

Con el transcurso de los siglos, la Iglesia cristiana transformó la rama natural de hisopo en un instrumento formal de orfebrería. La evolución fue gradual: del manojo de ramas naturales a instrumentos de madera con cabezales de metal, y finalmente a los modelos actuales de latón, plata, bronce, etc. 

Usos litúrgicos del hisopo en la vida sacramental

La principal aplicación litúrgica del hisopo es el rito de Asperges, que inaugura solemnemente la Misa cantada.

El sacerdote rocía a los fieles y al altar con agua bendita mientras entona el antífono: "Rocíame con el hisopo: quedaré limpio; lávame: quedaré más blanco que la nieve" (Salmo 51:7). En este contexto, el hisopo es un signo sacramental que evoca el bautismo, la purificación, y la redención en Cristo.

El hisopo también es el instrumento por excelencia en bendiciones sacramentales, cuando un obispo o sacerdote desea bendecir a personas, familias, objetos religiosos, o espacios. En exequias y servicios fúnebres, el hisopo desempeña un rol consolador: mientras el féretro es asperjado con agua bendita, la comunidad recuerda el bautismo del difunto y la esperanza de resurrección. En bautizos y ceremonias de iniciación cristiana, especialmente en la Vigilia Pascual, el hisopo acompaña ritos de aspersión que renuevan la conexión bautismal de la comunidad.