Paño de atril bordado Virgen del Carmen
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Paño de atril bordado mariano
- Paño de atril a la venta en color crudo.
- Fabricado con poliéster y viscosa.
- 55 cm. de ancho.
- Paño cubre atril con 230 cm.
Bordado frontal del paño de atril | La Virgen del Carmen con el Niño
La cara frontal del paño presenta una imagen clásica de la Virgen del Carmen.
Nuestra Santa Madre María aparece sentada, envuelta en un amplio manto de tonos ocres y marrones que evocan el hábito carmelita.
Santa María sostiene con firmeza al Niño y al mismo tiempo presenta el escapulario, expresa una doble realidad: maternidad y misión. Ella acoge y protege a los fieles como hijos y, a la vez, les ofrece el escapulario carmelita, la representación del hábito de la ordel del Monte Carmelo, símbolo de la vida cristiana.
El Niño Jesús aparece de pie sobre el regazo de la Madre. Jesús no está sentado, si no que tiene una posición activa, coopera con su Madre en la entrega del escapulario. Esta pose subraya que la gracia asociada a este signo sacramental procede, en último término, de Cristo. El escapulario es mariano, pero su eficacia se apoya en la redención entrega por el Hijo.
Los artistas barrocos, especialmente de la sur de España, emplearon este tipo de composiciones en sus obras: el Niño en pie, ligeramente inclinado hacia la Madre, crea una diagonal de movimiento que evita la rigidez y expresa ternura dinámica entre ambos. Jesús se apoya en la Virgen, pero al mismo tiempo se dirige hacia el fiel, como si extendiera el escapulario hacia quien contempla la imagen.
La presencia de los escapularios en la mano de Santa María y del Niño recalca que la gracia que el fiel establece al recibirlos es, a la vez, mariana y cristológica.
Bordado posterior | monograma mariano
La parte posterior del paño de atril está decorada con un monograma mariano coronado, anagrama de María: un entrelazado ornamental de letras que representa el nombre de Virgen María.
La corona de oro que se alza sobre el monograma proclama la realeza espiritual de María: ella es Reina del Cielo y, en clave carmelita, Reina y hermosura del Carmelo.
El escapulario de la Virgen del Monte Carmelo
La devoción de la Virgen del Carmen es una de las advocaciones marianas más extendidas en la Iglesia Católica. Existen inumerables referencias a la figura de Nuestra Señora del Monte Carmelo.
El objeto religioso típicamente relacionado con la devoción carmelita es el espaculario de la Virgen del Carmen
El Directorio sobre la piedad popular y la liturgia define el escapulario del Carmen, escapulario carmelita o escapulario de la Virgen del Carmen como una "forma reducida del hábito religioso de la Orden de Hermanos de la bienaventurada Virgen del Monte Carmelo".
Es decir, es escapulario es una objeto religioso que recoge la simbología de la vestimenta carmelita, representando la vida y espiritualidad de los monjes y monjas que pertence a la orden del Monte Carmelo (n. 205). El escapulario es una miniatura del hábito carmelita, un sacramental que recoge la esencia de una vida religiosa marcada por la oración, la sencillez y la contemplación.
El mismo Directorio afirma que el escapulario es "un signo exterior de la relación especial, filial y confiada, que se establece entre la Virgen, Reina y Madre del Carmen, y los devotos que se confían a ella con total entrega y recurren con toda confianza a su intercesión maternal; recuerda la primacía de la vida espiritual y la necesidad de la oración". El escapulario exterior es el símbolo físico de la confianza y consagración a María.
La imposición del escapulario "no debe ser un acto más o menos improvisado, sino el momento final de una cuidadosa preparación, en la que el fiel se hace consciente de la naturaleza y de los objetivos de la asociación a la que se adhiere y de los compromisos de vida que asume" (n. 205). Escapular el escapulario carmelita debe ser un acto meditado, enraízado en una vida que siga el ejemplo de Santa María y reforzado por la catequesis y la liturgia.